Villa Eugenia

Esta casona de piedra fue erigida en 1920 y reformada en 1990 con todo tipo de materiales nobles: mármol, cerámicas modernistas, jardines icónicos, sala de juegos, bodega…. También conocida como «Villa Aspirina», porque su promotor trabajaba para Bayer y por los círculos de los dinteles que representan aspirinas. Aunque se dice que aquí veraneaban un par de invitados de gran significacion, el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal y su amigo Federico Olóriz, el creador del sistema de identificación dactilar, lo cierto es que esto ocurrió en una casa anterior. La casa tiene 8 habitaciones y 5 baños y está a la venta. Su precio comenzó por los 4,5 millones de euros y ahora está en 1,29 millones.

Su propietario era Juan Martín, que tenía un laboratorio en la calle Fuencarral de Madrid y cuya mujer se llamaba Eugenia, lo que explica su nombre. El maestro de obras fue Salustiano Jiménez, autor también del garaje de Eladio. Se dice que hubo más de 20 canteros labrando la piedra durante un año para dar forma a este edificio, probablemente el más llamativo de Miraflores.

A nivel arquitectónico, la casa destaca por su eclecticismo reuniendo características de diferentes estilos, lo que recuerda un poco al Palacio del Canto del Pico (Torrelodones), que es más o menos coetáneo:

  • Neoplateresco. Introduce varios elementos de arquitecturas regionales españolas, como los balcones con rejería corrida, los torreones, los motivos ornamentales de los tejadillos (crestería) o las galerías de arcos. Sin olvidar los azulejos que cubren gran parte de las paredes del interior.
  • Neoclasicismo. Además de la mampostería de piedra, destaca la escalera imperial de acceso a la casa por su parte sur, las pilastras con capitel que acompañan a la mampostería de las puertas y ventanas, los jardines palaciegos, el portal aterrazado de entrada, los grandes aleros, las ventanas góticas de la primera planta o los pináculos del tejado que realzan el edificio.
  • Serrano. Es quizás el elemento menos utilizado en esta casa, lo que le diferencia especialmente de las demás del pueblo. Tan solo figuran las persianas de librillo y los sillares almohadillados de las esquinas.

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